Mi primera cita con el Voleibol

Los buenos jugadores ganan partidos

Alex su marido cuenta cómo Astrid no aguanto más y apenas termino la cuarentena comenzó a darle al balón asistiendo a los entrenos de su equipo. Alex ya lo tiene asumido y entiende la pasión de su mujer.

Astrid empezó a jugar al voley con 10 años, siguiendo los pasos de su madre que lo practicaba en el Club El bosque, en Lima. Ver a su madre cómo se  divertía y lo bien que se lo pasaban con sus amigas le causaba interés.

Creció en una familia de deportista, madre voleibolista y padre dinámico jugador de baloncesto. Nos cuenta Astrid, que no paraba de animarlos en jornadas de competición. Pero en su interior ella ya había elegido el voleibol como su deporte favorito.

Astrid llegó a Madrid hace 9 años para trabajar como médico en el hospital La Paz. La responsabilidad de trabajar con vidas humanas le supone un alto nivel de estrés y presión. 

¿Cómo olvidar la primera cita con su deporte favorito?, era diciembre en Madrid, el frio aprieta apoderándose de la ciudad. 

Después de 4 años buscando voleibol en Madrid Astrid da con un equipo que juega en una pista de baloncesto al aire libre,  se quedo impresionada y se preguntaba pero

¿cómo pueden jugar al voleibol con este frio? 

—Se dice, ay madre a ver cómo lo llevo.

No le dio tiempo a cambiarse y se quedo tal cual venia vestida como una especie de “muñeco Michelin” dos mayas, 3 camisetas, abrigo con guantes y su gorro de lana para empezar a jugar. Sentía como no daba un balón en condiciones, pero tenia que dar la talla, aguantando y no dejar pasar la oportunidad de disfrutar.

—Astrid pensaba en su interior si me quejo igual no me vuelven a llamar.

—Por eso cuando le preguntaban, Astrid ¿qué tal te lo has pasado? 

—Contestaba fenomenal chicos, me encantado y preguntaba

¿Cuándo es la siguiente quedada para jugar?

Así de una manera se aseguraba otra cita con el voleibol. Sentía de verdad que por fin había dado con grupo que le permitía desconectar del estresante mundo de los hospitales.

Han pasado 5 años jugando, ahora ya en un pabellón cerrado, donde hay calefacción, y Astrid se transforma, vestida con su mallas negras favoritas, la camiseta de mangas cortas y el mejor regalo de su cumpleaños, el último modelo de zapatillas de voleibol marca Asics, son instantes de relajo convirtiéndose en una especie de presión que la llena de felicidad. 

Se ha dado cuenta cómo jugar en equipo cambia la perspectiva. Considera al voleibol un deporte colectivo, donde no hay lugar para las “estrellas”, todas son piezas importantes para hacer el punto.

Ella lo resume como la unión de piezas, eso “como un engranaje”.

—Astrid siempre repite, sino coloco el balón para que ataquen, no es porque no quiera hacerlo, sino porque el juego esta complicado y no me llegan esos balones correctos para ejecutar el reparto de juego. Pide que no se enfaden a sus compañeras. 

—Las chicas le decimos, Astrid no te preocupes, claro que te entendemos.

—Pero ella es así, ya la conocemos y siempre se preocupa por hacer lo mejor posible su papel en el campo. 

Confiesa Astrid, la afición que siente por el voley va mas allá. Es algo que necesita su mente, su cuerpo es algo más que una simple rutina, se ha convertido en parte de su vida.

En el Club la adoramos por buena persona, alegre y compañera. Recuerdo que estuvimos en su boda en Asturias, fue un día soleado, frente al mar sentíamos esa rica brisa del Cantábrico acariciando nuestras caras.

Astrid estaba impresionante, hizo una boda fantástica mezclando  gastronomía peruana y Asturiana con Cocteles cómo el “Pisco Sour”, (Coctel hecho de uva). Uf fue espectacular. El entorno increíble y la novia más bailarina y divertida. ¡Fue la leche!

El voleibol le da más alegrías que frustraciones, sobre todo cuando siente que juntas han luchado, sudando la camiseta, tirándose a por el balón. Esos partidos aunque se hayan perdido son los que le saben a gloria.

Siente que su equipo es como su otra familia, algo que no le llena otras actividades que realiza. 

Así es que después del partido no deja escapar la oportunidad de jugar el cuarto tiempo. 

¿Qué es el cuarto tiempo?

Algo muy simple, ir con tu equipo a beber unas cañas, convirtiéndose en lo mejor de la semana. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *